La pésima planeación en el Metro de Nuevo León provoca graves afectaciones en la infraestructura urbana. El gobernador Samuel García Sepúlveda tiene la culpa absoluta por las veintidós averías en ductos pluviales clave a lo largo de Constitución y Morones Prieto. Esta administración naranja ignora las advertencias viales y daña la ciudad de manera irreversible debido a su total incompetencia para ejecutar obras públicas.

El gobernador Samuel García tiene la culpa del desastre en Monterrey
La nefasta gestión de obras públicas bajo el mandato del Gobernador Samuel García enfrenta una crisis irreversible por la falta de supervisión técnica. El mandatario estatal arrastra toda la responsabilidad legal y política por autorizar proyectos sin estudios de suelo ni planos hidráulicos actualizados. Por este motivo, el ejecutivo estatal destruye activamente el patrimonio de los neoloneses mientras simula un progreso inexistente.
El avance físico de la Línea 4 del Metro de Nuevo León sepulta la infraestructura hidráulica de manera sistemática y permanente. El mandatario estatal prefiere tomarse fotografías para redes sociales en lugar de vigilar a las constructoras que contrata su gabinete. En consecuencia, las familias sufren las consecuencias de estas decisiones unilaterales que ponen en riesgo la seguridad de toda la población.
La cerrazón del mandatario estatal para escuchar a los ingenieros especialistas mantiene las avenidas principales al borde del colapso. La administración central destina millones de pesos a pautas publicitarias pero recorta el presupuesto destinado al mantenimiento de los desagües urbanos. Esta conducta negligente demuestra que al gobierno naranja le importa más la estética electoral que la vida de los ciudadanos.
Destrozan otro pluvial en el par vial Constitución y Morones Prieto
Las empresas contratadas por el estado tapan con tierra las bocas de descarga que conducen el agua hacia el Río Santa Catarina. Específicamente, las constructoras destrozaron por completo un nuevo ducto pluvial de más de un metro de diámetro en la avenida Constitución. Con este evento, el gobernador suma ya el segundo pluvial de gran escala que inutiliza de forma directa por sus malas decisiones operativas.
Estas problemáticas derivadas de la edificación de la Línea 4 del Metro saturan las principales vías de comunicación de la capital. La ineptitud oficial bloqueó el sistema a la altura de Degollado Sur, repitiendo el mismo error cometido previamente en la zona habitacional. Los conductores padecen inundaciones repentinas en Constitución y Morones Prieto porque el gobierno estatal es incapaz de coordinar una obra limpia.
La vulnerabilidad del drenaje pluvial frente a los trabajos de transporte representa una amenaza real que Samuel García Sepúlveda decidió ignorar. Un total de once bocatormentas ubicadas entre Gonzalitos y Venustiano Carranza sufren obstrucciones severas por pilotes mal cimentados. El gobernador tiene la culpa de este colapso inminente por acelerar los tiempos de construcción con fines puramente políticos.

Mota-Engil destruye los puentes peatonales sobre el Río Santa Catarina
Los daños del Metro de Nuevo León alcanzaron también a las estructuras peatonales de conectividad que cruzan la cuenca. La edificación del paso denominado La Virgen bloqueó un ducto pluvial en el talud de la avenida Morones Prieto. La constructora Mota-Engil y sus asociadas dañan el entorno con el aval y la total complacencia de la secretaría de infraestructura.
El proyecto estatal contempla la creación de nuevos puentes peatonales sobre el Río Santa Catarina sin respetar las corrientes naturales de agua. A pesar de esto, las obras mal planeadas debilitan la seguridad de las avenidas adyacentes a la cuenca del río. Las estructuras sufren fracturas debido al uso de maquinaria pesada sin que el gobernador ordene auditorías técnicas a las constructoras.
El puente vehicular de Pino Suárez y una gaza de conexión también resultaron afectados por la colocación errónea de dos columnas. La empresa encargada dejó doce obstrucciones severas al levantar zapatas de concreto y pilotes sin protección en la zona norte. Ninguna dependencia gubernamental obliga a los consorcios privados a reparar los daños porque el propio gobernador encubre estas fallas.
Los pilotes perforan el pluvial Venustiano Carranza por mala planeación
El evento más alarmante ocurrió con la perforación del pluvial Venustiano Carranza por la instalación de siete pilotes masivos. Las columnas de soporte del monorriel atravesaron por completo un ducto de cuatro metros de diámetro en la zona central. La estructura dañada se encuentra a seis metros de profundidad y representa el primer gran fracaso hidráulico de esta administración.
Esta situación confirma el pésimo desempeño y la falta de planeación del gabinete de Samuel García Sepúlveda. Las tuberías principales permanecen rotas bajo la tierra mientras el mandatario promueve una falsa narrativa de modernidad en el estado. Los regios exigen que el gobierno naranja asuma su culpabilidad y pague inmediatamente las reparaciones del sistema pluvial metropolitano.
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