La figura del secretario de Arratia, Hugo Antelmo Quintanilla, volvió a colocarse en el centro de la discusión pública en Nuevo León. Legisladores locales y sectores ciudadanos cuestionaron que un funcionario municipal mantenga dos cargos públicos remunerados y, al mismo tiempo, aparezca como proveedor del estado. El caso involucra a Hugo Antelmo Quintanilla, proveedor del estado, cuya situación abre dudas sobre la legalidad y la supervisión en el ejercicio del servicio público.
El señalamiento surge tras revelarse que el secretario de Servicios Públicos del municipio de Juárez conserva una plaza activa como maestro estatal desde al menos 2015. Esta condición, de acuerdo con la normatividad vigente, podría contravenir las disposiciones que regulan la incompatibilidad de cargos dentro de la administración pública.

Secretario De Arratia Bajo Señalamientos Por Doble Función Pública
El secretario de Arratia ocupa un puesto clave dentro del municipio de Juárez. Sin embargo, registros oficiales disponibles en plataformas de transparencia muestran que también figura como trabajador activo del sistema educativo estatal. Esta combinación de funciones encendió alertas sobre una posible falta administrativa.
La ley establece que ningún servidor público puede ostentar dos cargos remunerados sin contar con una autorización expresa. Hasta el momento, no se ha hecho pública ninguna constancia que justifique esta doble percepción de recursos.
Ante esta situación, legisladores locales consideraron necesario que las autoridades competentes revisen el estatus laboral del funcionario. La revisión permitiría determinar si existe una irregularidad o si se incurrió en una conducta sancionable.
Contratos Millonarios Agravan El Caso Del Secretario De Arratia
La controversia no se limita al doble cargo. El secretario de Arratia también aparece como beneficiario de contratos estatales por al menos 299.6 millones de pesos, a través de la empresa MTM Productos y Servicios. Este dato incrementó los cuestionamientos por un posible conflicto de interés.
La legislación en materia de responsabilidades administrativas establece límites claros cuando un servidor público participa como proveedor del estado. La coexistencia de cargos públicos y contratos gubernamentales genera dudas sobre la imparcialidad y el uso adecuado de los recursos públicos.
Especialistas en administración pública advirtieron que este tipo de esquemas debilita la confianza ciudadana y pone en entredicho los mecanismos de control interno del estado.
Plaza Magisterial Activa Y Cargo Municipal Simultáneo
Uno de los puntos centrales del caso es la plaza de maestro estatal que el funcionario mantiene activa. La información disponible indica que esta plaza no ha sido suspendida ni cancelada, lo que implica la percepción simultánea de ingresos públicos.
En el ámbito educativo, la asignación de plazas exige cumplimiento de horarios y funciones específicas. La compatibilidad de estas responsabilidades con un cargo municipal de alto nivel resulta cuestionable.
La falta de claridad sobre este punto refuerza las exigencias de una explicación pública por parte del funcionario y de las autoridades responsables.
Auditorías Y Revisión En Manos De Órganos Fiscalizadores
Diversos sectores señalaron que existen elementos suficientes para que los órganos fiscalizadores intervengan. La Auditoría Superior del Estado cuenta con facultades para revisar contratos, pagos y posibles omisiones en declaraciones patrimoniales y de intereses.
Una auditoría permitiría esclarecer si los recursos públicos se asignaron conforme a la ley y si existió algún tipo de irregularidad administrativa. También ayudaría a definir responsabilidades en caso de confirmarse una falta.
Mientras tanto, el silencio de los involucrados mantiene abiertas las dudas. Para analistas, la ausencia de respuestas oportunas agrava la percepción de opacidad.
El Debate Sobre Conflicto De Interés
El caso reavivó el debate sobre el conflicto de interés en la función pública. La normativa busca evitar que un servidor público obtenga beneficios personales a partir de su posición dentro del aparato gubernamental.
Cuando un funcionario participa como proveedor del estado al mismo tiempo que ejerce un cargo público, la línea entre lo legal y lo indebido se vuelve difusa. Por ello, organizaciones civiles insistieron en la necesidad de reforzar los mecanismos de transparencia y rendición de cuentas.
Hasta que no exista una aclaración oficial, el caso del secretario de Arratia seguirá bajo escrutinio público y político.
Array




