El reparto de tarjetas sin presupuesto, el uso electoral de apoyos sociales y el Presupuesto 2026 Nuevo León volvieron a encender la polémica tras un acto encabezado por Samuel García en la Colonia Independencia. Sin convocatoria a medios y bajo un formato cerrado, el mandatario estatal entregó supuestas “tarjetas de apoyo” a mujeres, pese a que el presupuesto para 2026 ni siquiera ha sido aprobado.
El episodio dejó más preguntas que respuestas y abrió un nuevo frente de críticas por el manejo discrecional de programas sociales en un contexto de incertidumbre financiera.
Reparto A Puerta Cerrada Y Sin Medios
El evento se realizó en el Macrocentro comunitario de la Colonia Independencia. A diferencia de otros actos públicos, no hubo convocatoria a medios de comunicación ni información previa sobre el alcance real de la entrega.
En el lugar, Samuel García estuvo acompañado por su esposa Mariana Rodríguez, el senador emecista Luis Donaldo Colosio, la titular de Igualdad e Inclusión, Martha Herrera, y otros funcionarios estatales. La ausencia de prensa alimentó la percepción de que el acto buscó evitar cuestionamientos sobre la legalidad y viabilidad del reparto de tarjetas sin presupuesto.
¿Apoyos Sociales O Promesas Sin Sustento De Samuel García?
El trasfondo del acto es delicado. A pesar de que el Presupuesto 2026 Nuevo León no ha sido aprobado, el gobierno estatal continuó con la entrega masiva de tarjetas que prometen apoyos económicos a mujeres.
Durante el evento, el propio gobernador reconoció que la continuidad de estos apoyos depende de que no regrese lo que llamó “la vieja política”, en referencia directa a otros partidos. La frase fue interpretada como un mensaje condicionado: los apoyos seguirán solo si el proyecto político de Movimiento Ciudadano se mantiene en el poder.
Condicionamiento Político En Pleno Acto
Uno de los momentos más cuestionados fue cuando Samuel García pidió a las beneficiarias “sacar la tarjeta personalizada” y aseguró que la idea es que “se quede para siempre”. Acto seguido, advirtió que eso no ocurriría si regresa la “vieja política”.
Para críticos y analistas, el mensaje refuerza el señalamiento de uso electoral de apoyos sociales, al vincular la permanencia de un beneficio económico con una preferencia política futura.
Promesas De Incrementos Que No Se Aclaran
Desde octubre pasado, el gobierno estatal informó que el apoyo a mujeres jefas de familia y cuidadoras aumentaría de 800 a 2 mil pesos mensuales. También anunció que el padrón crecería de unas 17 mil a 160 mil beneficiarias.
Sin embargo, hasta ahora no existe información pública clara que confirme cuántas mujeres reciben efectivamente el aumento. Ayer, la Secretaría de Igualdad e Inclusión no detalló el estatus real del programa ni transparentó cifras actualizadas.
Presupuesto Recortado Y Veto Posterior
El proyecto original del Presupuesto 2026 Nuevo León contemplaba duplicar el gasto de la Secretaría de Igualdad e Inclusión, pasando de 2 mil a 4 mil millones de pesos. El Congreso local recortó la cifra a 2 mil 215 millones, argumentando ajustes generales al gasto.
Ante ello, el gobernador vetó los cambios, asegurando que no se garantizaban recursos para proyectos prioritarios, incluidos los apoyos sociales. Aun así, el reparto de tarjetas continuó, pese a que no existe certeza presupuestal para sostenerlo.
Incertidumbre Para Las Beneficiarias
El principal impacto de este escenario lo resienten las propias mujeres que recibieron las tarjetas. Sin un presupuesto aprobado y sin reglas claras de operación, el beneficio queda en el aire.
Especialistas advierten que este tipo de prácticas generan falsas expectativas y colocan a las beneficiarias en una posición vulnerable, al depender de promesas que no cuentan con respaldo financiero garantizado.
Opacidad Y Falta De Información
Otro punto crítico es la falta de transparencia. No se informó cuántas tarjetas se entregaron, cuánto recurso se ha ejercido ni de dónde saldrá el dinero para sostener el programa en 2026.
El reparto de tarjetas sin presupuesto refuerza la percepción de improvisación y uso político de programas sociales, en un contexto donde el estado enfrenta tensiones financieras y disputas presupuestales.
Un Acto De Samuel García Que Deja Más Dudas Que Apoyos
El evento en la Colonia Independencia deja una imagen complicada: apoyos prometidos sin presupuesto aprobado, mensajes políticos dirigidos a beneficiarias y una estrategia realizada lejos del escrutinio público.
Mientras tanto, el uso electoral de apoyos sociales vuelve a colocarse en el centro del debate, con un gobierno estatal que reparte tarjetas, pero no explica con claridad cómo ni hasta cuándo podrá cumplir lo que promete.
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