La Unión Europea y Canadá han prometido una respuesta contundente a los nuevos aranceles impuestos por Estados Unidos al acero y aluminio. El presidente Donald Trump anunció la imposición de un 25% de arancel a estas importaciones, una decisión que ha provocado reacciones inmediatas de sus socios comerciales.
Los aranceles, que entrarán en vigor el 12 de marzo, han sido implementados “sin excepciones ni exenciones”, lo que ha generado tensiones en el comercio internacional y el descontento de aliados clave de Washington.
La UE advierte sobre represalias ante aranceles
Desde Bruselas, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, calificó la medida como “injustificada” y advirtió que la UE no permanecerá pasiva.
Los aranceles injustificados a la UE no quedarán sin respuesta”, declaró, asegurando que se adoptarán medidas “firmes y proporcionales” en represalia.
Alemania, considerada el motor económico de Europa, también expresó su rechazo a la medida. El canciller Olaf Scholz sostuvo que el bloque europeo presentará un frente unido ante Washington y confía en que “se evite el camino equivocado de aranceles y contraaranceles”. Mientras tanto, el ministro de Economía alemán, Robert Habeck, insistió en la necesidad de mantener la cooperación con EE.UU., aunque dejó claro que no permitirán decisiones comerciales unilaterales que perjudiquen la economía europea.
Canadá promete represalias contra aranceles
El primer ministro canadiense, Justin Trudeau, anunció desde París que su país responderá “con energía y firmeza” a los aranceles de Trump. Canadá, que es el principal exportador de acero y aluminio a EE.UU., se verá severamente afectado por la medida.
La Federación del Acero en el Reino Unido (UK Steel) expresó su temor de que esta política proteccionista cause un “golpe devastador” a la ya debilitada industria siderúrgica británica. En respuesta, un vocero del primer ministro británico, Keir Starmer, aseguró que su gobierno trabajará con la industria y sus homólogos estadounidenses para negociar una solución que minimice el impacto negativo.
México busca evitar una crisis comercial
Por su parte, México ha optado por el camino de la diplomacia, haciendo un llamado a la administración de Trump para que reconsidere su postura. El ministro de Economía mexicano, Marcelo Ebrard, apeló al “sentido común” del presidente estadounidense, argumentando que estos aranceles pueden ser un “balazo en el pie” para ambos países.
El presidente Trump a menudo habla de ‘sentido común’. Bueno, pues le tomamos la palabra: sentido común, no destruir lo que hemos construido en los últimos cuarenta años”, expresó Ebrard, instando a Washington a no poner en riesgo las relaciones comerciales bilaterales.

La historia se repite
Desde París, el ministro de Relaciones Exteriores de Francia, Jean-Noel Barrot, recordó que la UE ya ha respondido en el pasado a decisiones similares de Trump, y advirtió que en esta ocasión no será diferente.
Responderemos como lo hicimos durante su primer mandato”, señaló.
Ante el aumento de las tensiones comerciales, los analistas advierten sobre los riesgos de una escalada de represalias entre EE.UU. y sus socios económicos. Aunque aún es pronto para determinar el impacto total de estos aranceles, la posibilidad de una nueva guerra comercial es una preocupación creciente en los mercados internacionales.
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